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| Vamos a ver la película en la que ha trabajado el nene |
El insustancial de mi nieto se puso el año pasado a estudiar una FP de imagen. Decía que quería hacer cine. Menudo mequetrefe, no podía haber elegido algo con menos futuro. El caso es que nos contó que, para las prácticas, había estado rodando algunas escenas de una película sobre Lope de Vega. Y hete aquí que en estos días estrenan Lope, la película de marras. Así que mi señora, que para estas cosas es muy mirada, me dice la otra tarde:
-Venga, vamos al
cine a ver la película esa en la que ha trabajado el nene.
Ya ves tú, tres
cojones me importa a mí que el tuercebotas del niño haya trabajado en esa
película. Además sin cobrar, el muy imbécil. Yo quería haber ido a ver Resident evil, para ver mozas en deshabillé disparando a zombies. Mucho más
entretenido, dónde va a parar. Pero como mi señora dice luego que soy un viejo
verde, me callé la boca, pille el abono 3ª edad, y tiramos para las multisalas.
Tras ver esta película,
dos preguntas me asaltan. Primera: ¿por qué los españoles somos incapaces de hacer
una película histórica bonita y entretenida? A ver, no pretendo que la película
sea un no parar de jolgorio y risas, pero es que no hay ni un solo momento para
la comedia, aunque sea un paréntesis satírico para un chascarrillo o una
chanza… No, se ve que los personajes de
las películas españolas (y si son históricas, más aún) deben estar jodidos continuamente
y sufrir sin medida. Y qué decir del Madrid que sale en la película. Por favor,
qué cosa más fea, qué fotografia mas desagradable. Si las ciudades españolas
del siglo de oro eran así, no me extraña que la gente huyera en masa al Nuevo Mundo.
La segunda pregunta
es: ¿por qué las películas españolas se escuchan tan mal? Mi nieto me explicó no
se qué coño del sonido directo, y que las películas, cuando no están dobladas,
suenan peor… Paparruchas. He descubierto la explicación a este fenómeno: los
españoles tenemos complejo de gritones, por eso, en las películas los actores
susurran. Sí señor, no hablan como Dios manda. Mascullan y murmuran entre
dientes. Por eso tienen que subir el volumen en la mezcla, y se oye siempre un
ruido de fondo que te pone dolor de cabeza.
En Marzo, cuando
vamos de vacaciones mi señora y yo a Benidorm, con el viaje del Imserso,
siempre nos encontramos con un grupo de alemanes. Hay uno que se llama Klaus,
que cada año me dice lo mismo:
-¡Fidel, los espanioles hablarrrr muy fuerrrrte!
-¡Fidel, los espanioles hablarrrr muy fuerrrrte!
Y yo este año le
pienso contestar que eso es mentira, y para demostrárselo, le voy a invitar al
cine a ver Lope, para que vea que, en realidad, los españoles hablamos
bajito, bajito.
Fidel Marías


2 palomitas de maíz:
Amigo Fidel,
cuando yo hacía el PREU, tenía un compañero bastante paquete que, en clase de literatura, no paraba de decir: "Lope de Vega es mi colega".
Muchos le tomamos por imbécil, pero visto lo visto, esas reflexiones suyas deben ser bastante más profundas que lo que haya hecho esta buena gente con Lope, la película.
Por fin hay dos películas que me apetece ver: El Gran Vázquez y la de Villaronga.
Pero igual no voy al cine a verlas; ¡para qué!
Ya le diré a mi sobrino que me las baje del eMule.
Saludos cordiales.
Ay Fidel, cuánta razón tienes.
Se te ha olvidado comentar, por otra parte, el hartazgo que supone para el público ver que en todas las películas españolas se repita el elenco sistemáticamente.
Queda demostrado con Luis Tosar y sus 3 opciones al Oscar, pero se ve con todos los demás, y una ya se harta de ver al Fiti de mecánico, al día siguiente de mafioso y el fin de semana de tabernero del siglo de oro.
Con la de paro que hay, no puedo creer que den todos los papeles a los de siempre...qué hastío.
Elena O'hara
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