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Parafilias: aquí no hay acuerdo posible

La Transición al desnudo
Amigos, tengo que pedir disculpas por esta prolongada ausencia, pero resulta que he tenido que pasar por quirófano, y me han puesto una prótesis de rodilla. Hay que joderse, mamma mía. Además, sin comerlo ni beberlo, mis sobrinos han decidido que estaré mejor en la Residencia "Volver a empezar". Nunca se sabe; aquí hay mucha cinefilia, y dicen que no me sentiré solo. Unos viejales han montado un cinefórum, y tenemos una reunión cada domingo...

Lo que son las cosas; cada vez me falla más la memoria, pero soy capaz de acordarme de detalles de la juventud con una facilidad pasmosa. Últimamente me acuerdo mucho de mi amigo Pucho Martínez García, que tuvo el dudoso honor de ser el director de la revista Lib en su mejor época, entre 1979 y 1982. Cuando en portada aparecían, mes tras mes, mujeronas como Bárbara Rey, Nadiuska, Ágata Lys, Susana Estrada y otras viejas conocidas.

Pues no creáis, que Pucho tenía una papeleta... Dirigir una publicación sicalíptica tiene lo suyo; no es tan fácil como parece. En primer lugar, porque tienes que complacer a tus lectores. En segundo lugar, porque esos lectores, enfebrecidos por ver tanta chicha y pensando con sus partes, no te dejan pasar una. Me contaba Pucho que tenía que calcular mucho los contenidos de la revista. Contenidos, sí, qué pasa. ¡Que el erotismo también los tiene!

Cada semana, Pucho se encontraba montones de cartas de lectores ansiosos, con peticiones estrambóticas. Uno que le gustaban pelirrojas y jovencitas, protestaba porque en el número anterior había páginas enteras dedicadas a señoras gordas. Amenazaba con anular su suscripción vitalicia a la revista si volvía a aparecer una gordinflona en sus páginas. Otro fetichista de los pies, quejándose de que las modelos salieran con calcetines de tenis. Otro fanático de la silicona, protestaba enérgicamente contra los travestis. No los quería ni en broma... En definitiva, aquí cada uno a lo suyo. Los lectores arrimaban el ascua a su sardina, y si conseguían chafar la diversión al de al lado, mejor que mejor. 

Y me acordaba de todo esto a propósito de esa tertulia cinéfila. Llevamos reuniéndonos un mes, y a este paso, seguro que los médicos nos prohíben la actividad, porque aquí no hacemos más que soltar mala baba y discutir.

Uno dice que veamos Psicosis. Otro responde que los cojones 33, que, como mucho, Charada o algo así, que el no ha venido a la Residencia "Volver a empezar" para pasar más disgustos. Otro dice que veamos Días de vino y rosas, y le responden que no, que eso es muy deprimente. Hasta llegan a tacharle de alcohólico... Mejor vemos Qué bello es vivir, dice uno de sonrisa bobalicona. Pues te jodes y esperas a nochebuena, le responden por ahí...

Chicos, esto es una batalla campal. Parece que los viejos, más que venir a disfrutar de la función, vengan a putear al resto... ¿Nos recomendáis alguna película para que podamos ver en paz?

Siempre vuestro,
Juan Luis Garci
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Esto sólo lo arreglamos entre todos

Nuestros lectores.
Chicos, estamos sorprendidos de la buena acogida que estamos teniendo. Con menos de una semana en la Red, esta página ya recibe cerca de 200 visitas diarias. No nos lo explicamos. No es posible. Aunque sí hay una explicación: quizás la gente intenta llenar de actividades su tiempo libre ante la desgracia, tan generalizada y tan cercana, del desempleo. 
¿Es ese tu caso? ¿Te has quedado sin trabajo? Que sepas que la alternativa no sólo consiste en leer "Qué atroz es el cine". Ahora puedes colaborar activamente, porque esto sólo lo arreglamos entre todos. 
Más información: redaccion@cineatroz.com 

Mándanos tu entrada, el texto que quieras ver publicado, siempre y cuando trate sobre cine  u otros asuntos culturales, y respete las pautas marcadas por la DUDH (Declaración Universal de los Derechos Humanos.)
Mickey Rooney se encargará de la corrección ortotipográfica. ¡Y por sólo 15€ habrás publicado en una página de prestigio contrastado! A partir de ahí, todo vendrá dado...
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Lope: Siglo de oro a media voz

Vamos a ver la película en la que ha trabajado el nene

El insustancial de mi nieto se puso el año pasado a estudiar una FP de imagen. Decía que quería hacer cine. Menudo mequetrefe, no podía haber elegido algo con menos futuro. El caso es que nos contó que, para las prácticas, había estado rodando algunas escenas de una película sobre Lope de Vega. Y hete aquí que en estos días estrenan Lope, la película de marras. Así que mi señora, que para estas cosas es muy mirada, me dice la otra tarde:
 -Venga, vamos al cine a ver la película esa en la que ha trabajado el nene.
 Ya ves tú, tres cojones me importa a mí que el tuercebotas del niño haya trabajado en esa película. Además sin cobrar, el muy imbécil. Yo quería haber ido a ver Resident evil, para ver mozas en deshabillé disparando a zombies. Mucho más entretenido, dónde va a parar. Pero como mi señora dice luego que soy un viejo verde, me callé la boca, pille el abono 3ª edad, y tiramos para las multisalas.
Tras ver esta película, dos preguntas me asaltan. Primera: ¿por qué los españoles somos incapaces de hacer una película histórica bonita y entretenida? A ver, no pretendo que la película sea un no parar de jolgorio y risas, pero es que no hay ni un solo momento para la comedia, aunque sea un paréntesis satírico para un chascarrillo o una chanza… No,  se ve que los personajes de las películas españolas (y si son históricas, más aún) deben estar jodidos continuamente y sufrir sin medida. Y qué decir del Madrid que sale en la película. Por favor, qué cosa más fea, qué fotografia mas desagradable. Si las ciudades españolas del siglo de oro eran así, no me extraña que la gente huyera en masa al Nuevo Mundo.
La segunda pregunta es: ¿por qué las películas españolas se escuchan tan mal? Mi nieto me explicó no se qué coño del sonido directo, y que las películas, cuando no están dobladas, suenan peor… Paparruchas. He descubierto la explicación a este fenómeno: los españoles tenemos complejo de gritones, por eso, en las películas los actores susurran. Sí señor, no hablan como Dios manda. Mascullan y murmuran entre dientes. Por eso tienen que subir el volumen en la mezcla, y se oye siempre un ruido de fondo que te pone dolor de cabeza.
 En Marzo, cuando vamos de vacaciones mi señora y yo a Benidorm, con el viaje del Imserso, siempre nos encontramos con un grupo de alemanes. Hay uno que se llama Klaus, que cada año me dice lo mismo:
 -¡Fidel, los espanioles hablarrrr muy fuerrrrte!
 Y yo este año le pienso contestar que eso es mentira, y para demostrárselo, le voy a invitar al cine a ver Lope, para que vea que, en realidad, los españoles hablamos bajito, bajito.

Fidel Marías
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Carol Spengler. Diosa del tecno-punk

Carol Spengler pertenece a un conjunto moderno que se llama, casi casi, como ella: Igor Spengler.
Son de Móstoles y no hacen heavy rock: ese es un gesto que les honra. La chica está un rato bien, y como la cabra tira al monte... Pues eso, que trasteando por la Red dimos con su correo. Es lo que tiene: te fijas en alguien y ahí está, a golpe de teclado. Pero conseguir esta entrevista no ha sido un camino de rosas: después de una espera que ha durado  varios meses, Carol ha respondido a nuestras preguntas. Pasen y lean!

Garci: En 1977, el ornitólogo estadounidense John P. O´Neill descubrió la Pava Aliblanca y Niki Lauda ganó el mundial. Además, ese fue el año de estreno de la película Suspiria, de Dario Argento, en la que interpreta un pequeño papel Miguel Bosé. Y los Clash lanzaron su primer disco. Carol, ¿cuál de los eventos que mencionamos te marcó más? Respecto a la Pava Aliblanca: posiciónate. ¿A favor o en contra?

Pero luego toca de oído...
Carol Spengler: Hay momentos históricos que me perdi por mi tierna edad, aunque prefiero los Clash que a Miguel Bose. Por cierto ¿qué es la Pava Aliblanca?


Marías: En 1977 ocurrieron dos hechos fundamentales para el devenir de la cultura pop: el advenimiento “oficial” del punk, y el estreno de La guerra de las galaxias ¿Eres más de Joey Ramone o de Darth Vader?

Carol Spengler: En realidad me lo pones bastante dificil, me quedo con las dos cosas. Procuro tener un  hueco en mi apretada agenda de diva para escuchar una bonita cancion, o tumbarme en mi magnifico sillon para ver la saga completa de Star Wars ¿Qué sería la vida sin pequeños placeres?


Garci: Sobre el disco de Igor Spengler. Seré sincero: apenas he escuchado un poco, y no me interesa especialmente. Pero he decidido contactar contigo porque estás como un queso. ¿Qué nos puedes decir sobre ese álbum? ¿Merece la pena dedicarle atención?

Lo mismo que Aznar. ¡Nadie me dice lo que tengo que beber!
Carol Spengler: Merece la pena, por supuesto, es una magnifica grabacion. Me encanta subir al escenario, te lo pasas de cojones… y si encima te piropean, mejor que mejor.


 Marías: La grabación que hemos escuchado, suena bastante mal ¿Es un tema de actitud estetica o es que sois así de cutres? En cuanto a tu participación en la grabacion ¿Quién te ha enseñado a tocar el Theremin?

Carol Spengler: En realidad, somos así de cutres. Pero seguro que no encuentras un grupo con tanto gusto a la hora de peinarse. Y respecto al theremin, que no te pongan uno delante, es imposible resistirse…

Garci: Me encanta la imagen que tenéis en directo –la tuya en especial; sobre los chavales que tocan contigo no tengo mucho que decir–. Ropa negra, como si fuera un uniforme futurista, cortes de pelo provocadores, y una sonrisa preciosa. Me encanta cómo te mueves; derrochas simpatía y buen humor, un humor contagioso. ¿Quién te ha enseñado a moverte así? Además, cantas muy, muy bien. ¿Qué formación tienes como cantante?

¡Los tiene en el bote!
Carol Spengler: Estuve tomando clases de baile junto a Michael Jackson (bueno, fue con uno que decia que le conocia), y mi buen lenguaje musical y verbal, se lo debo a Olloqui, mi querido marido, quien tiene la paciencia de corregirme cada vez que digo algo mal, que para su desgracia es, siempre (eso sí, a él no le puede corregir nadie, porque se pone hecho una fiera).

 Marías: ¿De donde viene tu nombre? ¿Eres soviética? ¿Eres descendiente del filosofo Oswald Spengler?

Carol Spengler: Es algo muy largo de explicar. Quiza en otro momento…

Garci: Las letras de las canciones son muy buenas, y eso que no son tuyas. Son intimistas, sensibles, están bien matizadas y tienen mucha fuerza. Evocan imágenes muy vivas y eléctricas, como de película de ciencia ficción. Me llama la atención la letra de “Altair IV”. Empieza así: “Hace tiempo descubrí que Altair IV puede ser un mundo maravilloso si tú estás dentro de él”. ¿Podrías contarnos de qué habla exactamente está canción?

Carol Spengler: Es una cancion de amor ¿O me engañaron en el significado de la misma?

Marías: Bonus Track parece un ajuste de cuentas con alguien ¿Podrías decirnos a quien va dirigida?

Carol Spengler: A una antigua ex jefa, simpática y muy agradable. Y como dice la cancion, “No pienses nunca más por mi”.

Marías: ¿Que problema teneis con Ikea? A mi me parece un establecimiento serio, con prestigio centroeuropeo, y con unos precios asequibles ¿Sois acaso de esos elitistas que piensan que solo los ricos pueden tener muebles de calidad?

Carol Spengler: No, si a nosotros nos encanta Ikea. De hecho nos gusta tanto, que nos encantaria quemarlo para que fueran al cielo de los jodidos muebles.

Garci: Nunca me ha gustado la gente del extrarradio. Siempre han llevado el mal gusto como bandera. Colgantes con bellotas, camisas estampadas con palmeras, ropa de colores desagradables, como la que usan los negros en el Harlem... Por lo que leo, tú tocas con gente de Móstoles. O que han vivido en Móstoles, o tienen familia allí. Tú naciste en Carabanchel, que es otra cosa. Siempre ha habido clases sociales, Carol. Hasta en los barrios. ¿Por qué no te lías la manta a la cabeza y empiezas tu carrera en solitario? Seguro que a tus compañeros, con una banda de rap o de canción ligera, les basta. Tú puedes hacer cosas mejores en solitario. ¿Para cuándo?

Carol Spengler: No te engañes. El mal gusto es inherente a toda clase social, raza o credo, independientemente de su procedencia o lugar de residencia. Y canto en Igor Spengler porque trabajo para un programa de la Obra social de La Caixa, para la integracion de personas en riesgo de exclusion social. Eso sí, les he acabado cogiendo cariño. Conocerlos es quererlos.

CONCIERTO el sábado 25 de septiembre

Carol y el trabajo social

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Hijos de papá: ¡eso es lo que sois!

Hay películas que el tiempo hace buenas. Digo esto pensando en Hijos de papá (1980), de Rafel Gil, que adapta la novela de Vizcaíno Casas.
Para entendernos: buena, lo que se dice buena, tampoco es. Pero el tiempo la ha convertido en un testimonio, el retrato de dos generaciones. Los jóvenes de 1946, criados en una España carpetovetónica, fea y católica. Los de 1978, que crecieron en tiempos de cambio. Un cambio que quizás no fue tal, pero esa es otra historia...
Muchos se quedarán con el envoltorio, y no les faltará razón: Gil y Vizcaíno Casas son unos fachas recalcitrantes. Pero ojo, que a pesar de ser calvos, no tienen un pelo de tontos. Fijaos en el personaje del franquista reconvertido a demócrata. No pasa de la insinuación, pero ahí está. Un posicionista como tantos ha habido.
En definitiva, Hijos de papá nos habla de un mundo que ya no existe, y aún con torpezas más que evidentes, lo analiza y lo juzga. Eso, amigos, sería impensable en el cine de hoy, porque aquellos hijos de papá que fumaban porros como alfombras, practicaban sexo en grupo, viajaban a Ibiza, leían libros de ufología o coleccionaban revistas eróticas compradas de tapadillo... Esos, sí, los hijos de papá de los que habla esta película, ahora están talluditos, y son los que cortan el bacalao en nuestro maltrecho cine español. Y no se permiten el lujo de juzgar a las generaciones venideras, ni lo pretenden. Con exponernos sus crisis sentimentales -tal como en las canciones de Amaral-, mostrarnos sus apartamentos de lujo, dejarnos ver sus alcobas, sus prendas de vistosa moda, peinados de rabioso diseño, tienen suficiente.
En fin, y mientras toda esa gente sigue haciendo comedias posmodernas o dramas de diseño... Creo que me voy a retirar para ver de nuevo La diligencia. Al menos ahí sé qué bando me corresponde.
Buenas tardes, chavales!


Juan Luis Garci
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Anuncios por palabras

Nunca me ha gustado la tarde del domingo. Cuando eres niño, es la víspera de la vuelta al cole. De adolescente, resacas en las que ni te conoces. Reuniones familiares. Sobremesas de digestión pesada. Pollos asados del Cotolino... Vamos, que no. Que no quiero que sea domingo. Ni ahora, ni nunca.
Otra cosa que no me gusta de los domingos es el suplemento que traen los periódicos. Hace poco cayó en mis manos uno, y con ver los títulos de los reportajes, me di cuenta: tenía que poner pies en polvorosa. Si me apuran, prefiero escuchar el carrusel deportivo antes que leer a los botarates del suplemento dominical.

-Esto sólo lo arreglamos entre todos. Entrevista con el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos.
-Mujer española, mujer emprendedora: quince testimonios.
-Tu mamá no lo haría. No abandones a tu mascota.

Visto lo visto, me dije, me pongo una de John Ford y santas pascuas. Pero, azares de la vida, mis sobrinos me habían traído una españolada llamada Siete mesas de billar frances. Y como sé que luego me iban a preguntar, la tuve que ver. Aunque fuera quince minutillos.
Es la historia de dos mujeres que deciden hacerse cargo de un negocio familiar ruinoso: la sala de billar francés de su padre. Esto sólo lo arreglamos entre todos. Como ya me olía la tostada, digo, mejor plantarse aquí y no seguir viendo la película, que igual hasta se dedican a adoptar a los perros vagabundos de su barrio, y les ponen a leer las columnas de Arturo Pérez-Reverte.
Aunque me supe retirar a tiempo, el cabreo aumentaba cada vez que recordaba el aire afable de la sala de billar, la ternura conque recuperaban el negocio familiar... Y me decía a mí mismo, ¡qué falta de imaginación! Parece como si los guionistas de nuestro cine, en lugar de buscar fuentes más provechosas, se dedicaran a consultar las listas de reportajes más leídos de los dominicales. Y quizás lo hagan en un intento por adaptarse a su mercado: antes o después, todas esas películas las venderán a un euro con la prensa...
Bueno, ya tuve suficiente. Quedaba poco para las noticias de las nueve de la noche, y ya, cansado de sandeces, me dediqué a leer anuncios por palabras. Melones buscan plátanos para hacer macedonia. Pregunte por Manola Sandías. Al menos ahí si veo amor, creatividad, complicidad...

Juan Luis Garci



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